Los científicos han descubierto el fósil de un dinosaurio de 66 millones de años de antigüedad cuyo corazón se ha preservado de forma extraordinaria. Uno de los milagros de la paleontología es la increíble cantidad de información que los expertos pueden extraer de una reunión, casi siempre incompleta, de huesos fosilizados. Imaginemos por tanto cuánto más seríamos capaces de comprender si además de los esqueletos pudiésemos disponer de las partes blandas de un cuerpo prehistórico. Esto ha ocurrido alguna vez, gracias a especialísimas circunstancias y condiciones de conservación, pero en escasas ocasiones se ha producido un gigantesco avance paleontológico como el presente. Científicos de la North Carolina State University y del North Carolina Museum of Natural Sciences han descubierto el primer espécimen de dinosaurio que aún conserva su corazón fosilizado. La importancia del hallazgo es enorme, ya que podría llegar a resolver muchas de las incógnitas relacionadas con la fisiología de estos animales, desaparecidos completamente hace unos 65 millones de años. Imágenes mejoradas mediante computadoras muestran las interioridades del corazón fosilizado, el cual parece poseer cuatro cámaras y una única aorta sistémica, tal y como si estuviésemos contemplando el corazón de un mamífero o un pájaro y no el de un reptil. La primera conclusión es que el sistema circulatorio de los dinosaurios era mucho más avanzado que el de los reptiles, lo que apoya la hipótesis que sugiere que eran animales de sangre caliente. El dinosaurio herbívoro protagonista
de esta historia tiene 66 millones de años de antigüedad y
se llama Thescelosaurus
Los ventrículos y la aorta de Willo indican que poseía unos sistemas circulatorio y pulmonar totalmente separados, lo que sugiere que su metabolismo era más rápido que lo que podemos apreciar en los reptiles actuales. Los especialistas utilizaron una serie de escaneados mediante tomografía computarizada en dos dimensiones para crear una imagen tridimensional. Gracias a ello confirmaron que la forma rojiza visible dentro de su caja torácica es, efectivamente, un corazón fosilizado. La identificación no fue sencilla, ya que el esqueleto se halla comprimido y en un orden anatómicamente incorrecto. Así permaneció, enterrado durante 66 millones de años en piedra arenisca, un lugar que, gracias a la ausencia de oxígeno, actuó como perfecto ataúd de conservación. El Thescelosaurus Willo, probablemente de la especie T. neglectus, es un caso especial de espécimen magníficamente conservado. De hecho, es el primero que presenta un cráneo completo y tejidos blandos. Se han encontrado también, por ejemplo, algunos tendones aún conectados a la columna vertebral, así como cartílago fosilizado unido a las costillas. Willo podría contener otros órganos fosilizados, pero las investigaciones no han llegado todavía tan lejos.
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Localización:
Los Thescelosauros se encontraron en extesas regiones de América
del Norte
Edad del Fósil: "Willo" vivió hace unos 66 millones de años, en el Período Cretácico Tardío. Estructura del Corazón: Al igual que las aves, los mamíferos y los cocodrilos el corazón tenía 4 cavidades (dos aurículas y dos ventrículos). Sin embargo el hecho de tener una sola aorta lo acerca más a aves y mamíferos. Los reptiles actuales tienen dos arcos aórticos. Tamaño: 4m de largo y cerca de 300 kg de peso si se incluyen sus partes blandas Dieta: Plantas. Thescelosaurus tiene dientes ideales para pastar.
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