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En una reunión abierta de investigadores uruguayos citada por la Asociación Uruguaya para la Ciencia, la Tecnología y el Desarrollo (AUCTYD) y que se realizó el 28 de agosto de 2000 pasado, surgieron algunas ideas que se plasman ahora en un proyecto de Carta Abierta a la Opinión Pública. Esta carta circula en ámbitos científicos para recolectar el mayor número de firmas posibles. Adelantamos aquí el contenido de dicha carta "... en la que se informa sobre la gravedad de la situación actual en el sector científico y tecnológico del país, especialmente en vista del proyecto de presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento y la propuesta de suprimir el Fondo Nacional de Investigadores."

Complementamos el informe  con el discurso hecho por los Jóvenes investigadores del IIBCE en el Homenaje a Clemente Estable y con distintas opiniones publicadas como editoriales en la revista "Science" acerca de la necesidad de invertir en ciencia y tecnología en China, India y Europa.

CARTA ABIERTA A LA OPINION PUBLICA

Los abajo firmantes, investigadores de todas las áreas del conocimiento, hemos considerado necesario dirigirnos a la opinión publica a los efectos de alertarla acerca de la grave situación por la que atraviesan las perspectivas de la investigación en nuestro país. La carencia de una política de Estado en la materia hace crisis en la actual coyuntura, debido a la aplicación de fuertes medidas de restricción presupuestal que no
responden a una política orientada al desarrollo de la educación y de la producción nacionales.

UNA BAJA INVERSION EN CIENCIA Y TECNOLOGIA SE ASOCIA A ESCASAS PERSPECTIVAS DE DESARROLLO ECONOMICO Y HUMANO

Esta afirmacion es ampliamente aceptada hoy en dia en el mundo. Por ejemplo, la investigación científica y el desarrollo tecnológico han sido reconocidos como el factor más importante del crecimiento del PBI en los EEUU. Se estima que la mitad del crecimiento del producto bruto norteamericano se debe a la incorporación de nuevos conocimientos a la economía. También los productos con alta componente tecnológica han ido ocupando posiciones cada vez más preponderantes en el comercio internacional. Las cifras son elocuentes: 60% de las exportaciones de los países del sudeste asiático son  de productos con alta incorporación de tecnología, contra sólo un 7% en América Latina.

Incluso en  nuestra región, países como Brasil y Chile le han dado importancia al tema. En términos porcentuales del PBI, la inversión de Chile en investigación y desarrollo triplica a la uruguaya, la de Costa Rica la cuadruplica. En los países desarrollados, dicha inversión multiplica a la nuestra por un factor 10 si se considera como porcentaje del PBI y por un factor 40 si se considera por habitante. La proporción de la participación del Estado en la financiación en ciencia y tecnología varía de país en país, pero una característica general, aún en los países más desarrollados como
EEUU y Japón, es una importante presencia del Estado. La misma se hace aun mas determinante en países como Uruguay, donde el sector tecnológico privado es todavía muy endeble.

Nuestra inquietud por el estado de la investigación en el Uruguay incluye a todas las áreas del conocimiento. No sólo porque estamos convencidos de la unidad de la cultura y del impacto que tiene sobre la educación la existencia de una comunidad activa de personas dedicadas a la creación intelectual, sino porque además, no irá muy lejos la tecnología en la solución de nuestros problemas si al  mismo tiempo nuestra reflexión sobre la sociedad, en el sentido más amplio y libre, se vuelve pobre y rutinaria. Basta mirar lo que ocurre en el mundo hoy o tener en cuenta los mejores momentos de nuestra propia Historia como país, para comprender la prioridad que debe darse a la creación intelectual en la sociedad.

NECESIDAD DE UNA POLITICA DE ESTADO

Entre 1985 y 1996 el Uruguay alcanzó importantes logros en materia científica, llegando a ocupar uno de los primeros lugares de la región en lo referente al volumen de producción científica con relación a nuestro tamaño. Ello ocurrió sobre la base de un fuerte componente de voluntarismo de parte de la comunidad científica, de una intención firme de reconstruir la vida intelectual y productiva y de estimular la formación de jóvenes con vocación y talento, muchas veces nadando en contra de la corriente y a pesar del escaso apoyo oficial.

También se lograron avances en la conexión entre los sectores productivos y el mundo académico, aunque la incidencia económica de los nuevos desarrollos aún es escasa. A nuestro entender, ello se debe fundamentalmente a la falta de definiciones políticas claras y sostenidas en el tiempo, debidamente acompañadas de una adecuada estructura institucional y de niveles de inversión suficientes e ininterrumpidos.

El gobierno actual ha manifestado reiteradamente su intención de promover en el país empresas de fuerte base tecnológica, por ejemplo a través de la creación de polos o parques tecnológicos. Como lo demuestra la amplia experiencia internacional en la materia, estas políticas sólo pueden llevarse adelante exitosamente en países donde existe una fuerte base científica. Es por lo tanto necesario que las intenciones manifestadas desde el gobierno se encuentren insertas en un plan nacional de desarrollo coordinado del sector científico y tecnológico.

Sin embargo, mientras que en todos los países de la región existen Secretarías, Ministerios u otros organismos muy próximos a la Presidencia para el diseño de políticas y su implementacion, así como para asesorar al Poder Ejecutivo en todo lo referente al desarrollo científico y tecnológico, en el caso uruguayo la priorizacion de estos temas ha disminuido con los años. El país ha carecido de Ministerios o Secretarías dedicados al tema. Al CONICYT, principal organismo del Estado con cometidos en la materia, se le ha ido quitando atribuciones y se lo ha desplazado a niveles cada vez más bajos dentro de la estructura del Ministerio de Educación y Cultura. Sorprende que el país haya creado en las ultimas décadas nuevos Ministerios mientras que los temas científicos y tecnológicos, de altísimo impacto en la nueva economía mundial, sigan siendo escasa y parcialmente abordados.

Cualquiera sea la forma institucional que se dé el país para orientar la actividad científica, su calidad sólo puede ser preservada y promovida asegurando que la selección de los programas y los proyectos se realice con las máximas garantías de ecuanimidad e idoneidad técnica. Políticas científicas serias no pueden definirse e implementarse sin la participación activa de los propios investigadores.

SE REQUIERE UNA INVERSION ADECUADA EN EL PRESUPUESTO NACIONAL

Cada cinco años se le presenta al Uruguay la oportunidad de corregir omisiones y rezagos haciendo un uso racional y equilibrado de esa poderosa herramienta económica e institucional que es la Ley de Presupuesto.  Es necesario que se resuelva de una  vez el dilema de superar el rezago en inversión en ciencia y tecnología con relación a los países de la región y que se plantee de manera explícita, en el próximo quinquenio, un incremento sustancial del porcentaje del PBI que se dedica a la investigación científica y la innovación tecnológica, aunque sea al menos, para comenzar a acercarse lentamente a los requisitos del mundo actual. Hasta el momento, la mayor parte de los recursos disponibles ha provenido de agencias internacionales de financiamiento, lo que impide en ocasiones que la inversión se oriente ajustándose a las prioridades nacionales.

El país debe aumentar los recursos nacionales genuinos destinados a la ciencia y la tecnología, de manera de ser realmente capaz de tener herramientas idóneas para establecer agendas e instrumentar políticas. Cabe recordar que las verdaderas metas deben ser las de aproximar a nuestro país a la manera como estos temas son considerados en los países más  avanzados, los Estados Unidos, Japón, la Unión Europea. También en eso la mundialización pesa fuertemente, y en la medida en que no seamos capaces de competir en ese nivel, que es el nivel real del conocimiento y de la producción, las consecuencias económicas y sociales del atraso serán cada vez mayores.

Sin embargo, en esta etapa no estamos proponiendo alcanzar esas metas, que son las verdaderas y que deben motivar nuestras ambiciones como comunidad nacional. Más modestamente, primero, debemos acercarnos a nuestros vecinos y socios del MERCOSUR, con respecto a quienes también hemos quedado atrás.
Aumentando los recursos sociales destinados a la investigación y a la formación de investigadores, participando en los grandes proyectos que ya existen en materia de biotecnología, de evaluación y uso de los recursos naturales de la región, en la explotación racional de las riquezas del suelo, del subsuelo y del mar, del estudio de los enormes problemas sociales comunes, todos ellos temas trascendentes que reclaman ciencia y tecnología avanzadas.

DEBEMOS EVITAR LA FUGA DE CEREBROS

Muchas veces se ha reiterado la afirmación de que el principal capital con que cuenta el país es su gente. Debemos, por consiguiente, alertar sobre los efectos irreversibles que produce la emigración de técnicos y científicos. En efecto, los países desarrollados están llevando adelante una política deliberada y de largo aliento para promover la inmigración selectiva de científicos y técnicos para atender las necesidades de sus economías. Se estima en 2 millones de personas el número de técnicos  que  Norteamérica y la Unión Europea deben incorporar a su sistema económico para mantener los ritmos de crecimiento de los últimos años. Tanto en  EEUU y Canadá, como en cada uno de los países europeos, se están estableciendo metas tendientes a incorporar cientos de miles de técnicos al año.

Los países en desarrollo enfrentan hoy un enorme desafío: retener a las personas más capacitadas de su población, sin las cuales, carece de sentido la propuesta de planes de incorporación y expansión del conocimiento avanzado y de sus consecuencias productivas. Parece no advertirse la gravedad que esto tiene para un país de las dimensiones del Uruguay. Las economías modernas requieren articular recursos físicos y humanos crecientemente variados y complejos. Cada vez que emigra un joven científico uruguayo, perdemos capacidades únicas que el país no esta en condiciones de sustituir.

Un país pequeño como el nuestro debe compensar sus limitaciones de tamaño con una fuerte acción destinada a retener sus  recursos humanos altamente calificados mediante condiciones de trabajo que estimulen su permanencia.

Una iniciativa que atendía a esta necesidad fue la puesta en marcha en 1999 del Fondo Nacional de Investigadores (FNI). Éste fue creado por el Articulo 388 de la Ley de Presupuesto de 1996,  a propuesta de 23 senadores de todos los partidos políticos, con el objetivo de "estimular la dedicación a la investigación científica, tecnológica y cultural en todas las áreas del conocimiento". Dicha iniciativa contó con el voto unánime de los legisladores de todas las bancadas, en el entendido de que podía significar un impulso decisivo para consolidar los grupos de investigación existentes
en el país. Al apoyar dicha iniciativa, los legisladores impulsaron una medida conducente a la mejora de las condiciones de trabajo de los investigadores en todas las áreas del saber. La misma, de mantenerse, tendrá un impacto ampliamente positivo sobre la educación, la ciencia y la cultura nacionales.

Mas de 700 investigadores compatriotas se presentaron al llamado. La evaluación que se llevó a cabo en esa oportunidad permitió calificar a 482 de ellos, sobre la base de la calidad de su producción. Sin embargo, la suma disponible solo permitió apoyar económicamente, con montos muy inferiores a los previstos, a 151 investigadores. Uno de los aspectos más preocupantes para el futuro de la ciencia y la tecnología en el país es que la mayor parte de los excluidos son personas jóvenes, con formación y talento, que trabajan en el Uruguay a pesar de que suelen recibir ofertas de otros países, con mucho mejores salarios y condiciones de trabajo. El incremento del numero de beneficiarios de este programa debería ser una prioridad nacional.

Sin embargo, en lugar de incrementar la partida para hacerla llegar al conjunto de investigadores calificados positivamente, el proyecto de Ley de Presupuesto para el próximo quinquenio elimina tácitamente al Fondo Nacional de Investigadores. No sólo no se ha considerado la posibilidad de que todos aquellos calificados como académicamente aptos para acceder al mismo puedan hacerlo, sino que ni siquiera  se mantienen los recursos que el fondo tenía asignados hasta el momento. Esta situación, que confirma la falta de políticas y la inconsistencia con que todo el tema ha sido manejado, profundizará, sin lugar a dudas, el desaliento entre los investigadores y el rezago científico y tecnológico del país.

A nuestro juicio, debe verse el tema del FNI como un capítulo esencial de una política general que el Uruguay se está debiendo a sí mismo, y que debe ser asumida, en primer lugar, por el gobierno nacional. Esa política debe incluir un ordenamiento institucional diferente, que garantice una participación activa del poder político y también de la comunidad científica, un aumento de los recursos económicos en los sentidos más arriba explicados, el estímulo a los jóvenes con talento para que puedan dedicarse a la investigación en el país en condiciones decorosas, una interacción mayor entre la academia y las actividades sociales productivas, y una política de relacionamiento regional y mundial en materia de ciencia y tecnología, hoy inexistente.


Discurso de los Jóvenes Investigadores leído por Aníbal Martínez en el Homenaje a Clemente Estable el Viernes 27 de Octubre de 2000.

Hoy nos toca a nosotros los jóvenes del Instituto rendirle homenaje al Prof. Clemente Estable. Dar homenaje al creador de nuestro instituto, al creador de nuestro lugar de trabajo, de nuestro lugar de formación, de nuestro lugar de esperanzas, ilusiones y también, por que no, desilusiones.
Antes que nada nuestro homenaje para el profesor no es hoy en este día solamente. Es todos los días, en cada laboratorio donde trabajamos cada uno de los jóvenes, ahí parte nuestro homenaje. Tratando de hacer buena ciencia, trabajando mucho, formándonos, aprendiendo. Nuestro trabajo es pues el mejor homenaje que le queremos hacer. Luego surge otro homenaje día a día que es el de que los jóvenes trabajemos  juntos no solo para organizar una fiesta o un homenaje como este, sino también para que se comience a trabajar más en colaboración en nuestro instituto, con el objetivo de lograr una ciencia interdisciplinaria esencial en estos tiempos.
Pero bien, entonces ¿quién era Clemente Estable? Nuestra generación no lo conoció en persona y algunos recién ahora estamos conociendo algo más de él. Sabemos quién era a través de aquellos que aprendieron y trabajaron con él, a ellos también le debemos hoy la continuidad de esta institución y también le extendemos nuestro homenaje.
Clemente Estable - Fundador de la carrera científica del país, nos dicen. Y nos cuesta pensar que antes no había una carrera científica y que en nuestro país la ciencia era vista y lamentablemente todavía parece ser vista por “algunos” como un pasatiempo o como algo que no tuviera utilidad práctica. A muchos de nosotros nos pasó que nos preguntaban,
- Aníbal, que haces vos ahí,
- Investigo.
- ¿Investigador?
Cuesta para nuestra sociedad concebir que la ciencia sirve. Y Clemente Estable fue justamente el pionero de este concepto de la ciencia como servicio y necesidad del país. Su dedicación a la ciencia e incansable búsqueda de un futuro mejor donde quienes seguimos una vocación, sin importar cual sea, tengamos la oportunidad de vivir de ella, representa para nosotros su principal legado. Él decía que la actividad intelectual artística, científica y filosófica debería dar la posibilidad de vivir en forma decorosa.
Creador del concepto “dedicación total” que se maneja hoy en muchos organismos del Estado. Fíjense que vio antes que nadie la necesidad de que el científico se dedique “todo el tiempo, todo el hombre”, como él decía. En definitiva la profesionalización de la ciencia.
Muchos de nosotros ya conocemos la situación de la ciencia en el país y no queremos ser reiterativos, pero no podemos desaprovechar la oportunidad de tener presentes personas con la capacidad de influir positivamente en este sentido y no estamos hablando solamente de los parlamentarios que nos visitan hoy también invitamos a la prensa y la sociedad en general a influir positivamente. Entonces creemos que sería buena idea en el día de hoy darles un panorama actual que lamentablemente no difiere tanto del que había en la época del Prof. Clemente Estable. El ya sabía de la necesidad de la ciencia en los países más necesitados igual que ahora. Si nos fijamos en lo que dijo el profesor durante su visita en la India.
- “Cuanto más pobre el país menos se puede dar el lujo de no invertir en ciencia”.
Sus expectativas y reclamos son tan vigentes como lo eran en su momento.
Sabemos que el desarrollo de un país no depende solo de su capacidad en materia de Ciencia y Tecnología, pero es una condición indispensable de la concepción actual del desarrollo sostenido. Consideramos que la falta de interés en la ciencia nacional es uno de los síntomas del subdesarrollo que nos aqueja. Según las estimaciones más optimistas Uruguay no alcanza a invertir un 0,3 % de su PBI en Investigación y Desarrollo, este valor está entre los  más bajos de América Latina.
Muchos se preguntan: ¿es la ciencia en los países pobres,  un lujo o una necesidad?
Este es un binomio que nunca debería plantearse, como tantos otros que surgen en épocas de crisis.
Los jóvenes científicos estamos comprometidos a lograr que la sociedad y sus representantes crean como nosotros que la tarea de la investigación científica es estratégica para el desarrollo de nuestro país, no sólo desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista social y cultural.
Hoy la situación de nuestro instituto es parecida a otras instituciones donde se investiga y se hace ciencia. Por un lado tenemos un nuevo edificio renovado y ampliado, situación similar a la de la Facultad de Ciencias.
Que, si bien este es un aspecto positivo que debemos resaltar, hay que decir que nos faltan recursos para asegurar el mantenimiento y desarrollo de éste.
Sin embargo a pesar del poco apoyo económico y de la ausencia de políticas científicas el instituto ha logrado un reconocimiento internacional que se refleja en la calidad de las publicaciones científicas y en las visitas periódicas de personalidades científicas de alto nivel.
La financiación para cargos es dependiente del Estado a través del Ministerio de Educación y Cultura. Estos alcanzan solo a la mitad de los investigadores activos. Mientras que la otra mitad son cargos obtenidos de proyectos diversos y honorarios.
Los Jóvenes representamos más de la mitad de los que hacemos ciencia aquí. 46 jóvenes con una edad promedio de 26 años y sólo 2 tienen cargos como becarios del Ministerio de Educación y Cultura. Percibiendo un salario de 1157 pesos. La mitad de nosotros no recibe remuneración alguna, y sólo una cuarta parte cuenta con un contrato por proyecto a término. En los últimos cinco años 41 jóvenes que fueron formados en el instituto lo abandonaron por falta de expectativas y por falta de apoyo económico. La gran mayoría de ellos está fuera del país, de esta manera se hace imposible aprovechar lo que se ha invertido en su formación y además la  pérdida de los jóvenes  para nuestro instituto y lo que es más grave para nuestro país es irreparable
Sí, nos faltan recursos y lo decimos así no más, en un momento de crisis económica del país, por que tenemos la seguridad de que la ciencia  es uno de los caminos por el cual debemos recuperarnos.
Así para finalizar quisiéramos decir unas palabras que dijo el Profesor Clemente Estable en ocasión de un homenaje que se le brindara en el parlamento nacional.
“Todos alabamos la belleza del árbol; todos elogiamos el encanto de la flor; todos saboreamos el fruto maduro; todos escanciamos el zumo que fermenta.. y pocos muy pocos se acuerdan de la oscura raíz que trabaja en profundidad.. eso ocurre con la ciencia pura y la ciencia aplicada.”


Ciencia en China.

Jiang Zemin

 Una transición histórica y sin precedentes se está desarrollando hoy en día en China. Encaramos imperativos que nos presionan -la reestructura de la economía nacional, el uso racional de los recursos, la protección de nuestro ambiente, el desarrollo económico coordinado de las diferentes regiones, la disminución de la pobreza y la elevación de los standards culturales, éticos y de vida a lo largo de nuestro diverso país- todo lo cual produce una urgente necesidad para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

El siglo que se va ha sido testigo del florecimiento de la ciencia y la tecnología en el mundo. La relatividad, la mecánica cuántica, la biología molecular y la teoría de la información nacieron en el siglo XX, lo cual es un testimonio de la fuerza del método científico en el avance continuo del conocimiento. Estos importantes descubrimientos científicos forman la piedra fundamental sobre la que se construye la civilización moderna y prometen un futuro repleto de prosperidad material y enriquecimiento intelectual en todas partes. Por estas razones yo creo que la ciencia y la tecnoogía son la fuerza motora para el rejuvenecimiento de China y el desarrollo sostenible.

China tiene una larga historia de ciencia y civilización. Fue el sistema feudal decadente y la agresión de los poderes imperiales los que hundieron a China en el atraso y la humillación en los tiempos modernos. Desde la fundación de la República Popular de China, sin embargo, los científicos e ingenieros chinos han comenzado a resolver los numerosos problemas que alguna vez estancaron el desarrollo de nuestra sociedad. China ha tenido éxito en satisfacer las necesidades básicas de más de 1200 millones de personas. Ahora los científicos están jugando un papel fundamental en las reformas económicas y las transformaciones sociales. Es en esta veta que estamos apoyando a los científicos para que dirijan la investigación básica en campos donde las necesidades del estado se intersectan con las fronteras de la ciencia y aplaudimos a aquellos que están movidos por la curiosidad a perseguir la investigación básica. Nosotros reconocemos y respetamos las sensibilidades y las percepciones particulares de los científicos; entendemos que la creatividad científica es la fuente y la salvación de la economía basada en el conocimiento.  De acuerdo con esto, el gobierno de China está comprometido a establecer un ambiente favorable en el cual florezca la creatividad científica junto con el comercio innovador y donde la reforma de la gestión es un deber. La actualización de la cultura científica de todos los ciudadanos chinos también es esencial: una comunidad científica de alto calibre apoyada por una fuerza de trabajo cada vez más astuta es el motor del cambio en China, asegurando nuestra continua modernización y preparando a la nación para abrazar el mundo del futuro. Por lo tanto, la investigación científica y la educación son ambas prioridades y están incorporadas en todas las estrategias de desarrollo de China.

Dado que China es un país en desarrollo con un presupuesto limitado para la ciencia, estamos enfocando en áreas de necesidades críticas que no demandan grandes gastos de capital, tales como el mejoramiento de los cultivos (facilitado, en el caso del arroz, por ejemplo, por la secuenciación de su genoma) y los animales de cría a través de la modificación genética; el desarrollo de la tecnología de la información y la inteligancia artificial; y disciplinas tales como la ecología, las matemáticas, la neurociencia, la física de materia condensada y la geología. No obstante, también miramos para afuera. Ha sido una política de largo tiempo apoyar a los científicos chinos para que tomen parte de proyectos internacionales seleccionados. Por dos décadas, la cooperación entre científicos de China y EEUU ha beneficiado a ambos países. Ha habido gran colaboración en física de alta energía, sismología, paleontología, oceanografía, prevención de desastres naturales, el desarrollo de recursos hídricos, protección ambiental, salud pública, la preservación de la biodiversidad y áreas que pertenecen al desarrollo sostenible. 

En el presente el proceso de la entrada de China en la Organización Mundial de Comercio está siendo acelerada. Y China irá progresivamente compartiendo la responsabilidad en materia internacional. En puntos tales como control de la desertificación, cambio climático global y preservación de la biodiversidad, China es ahora un participante activo. Buscando terrenos e intereses comunes yo creo firmemente que el intercambio y la cooperación científica internacional puede trascender cualquier diferencia en los sistemas sociales, los modelos económicos, las tradiciones culturales y los niveles de desarrollo.

El avance de la ciencia en China es esencial no solo para el bienestar de China sino también para el del mundo entero. Los científicos chinos miran hacia adelante para juntarse con sus contrapartes en otros países con el fin de contribuir a la causa común de la Humanidad. Es nuestro compromiso solemne que el desarrollo científico de China beneficiará a todos los pueblos. 


Jiang Zemin es el presidente de la República Popular de China. 

Science. Volume 288, Number 5475, Issue of 30 Jun 2000, p. 2317. 
Copyright © 2000 by The American Association for the Advancement of Science. 


 

La Ciencia en el futuro de India.

C. N. R. Rao

Como nación en desarrollo, India encara una situación que puede ser única entre los países democráticos en la historia reciente de la humanidad. Por un lado, está comprometida con hacerse cargo de las necesidades mínimas de una población enorme y rápidamente creciente. Por otra parte, debe competir con los países más avanzados en la economía global. Desafortunadamente se vuelve cada vez más dificil para los investigadores indios que trabajan en el filo de la ciencia y la tecnología hacer su trabajo bien debido a la pobre infraestructura de la mayoría de las instituciones, en particular las universidades. Como resultado, la brecha en el nivel de la ciencia y la tecnología entre los países avanzados y la India está aumentando.

¿Por qué pasa ésto? Hay varias razones. Una inquietante tendencia en India y en muchos países en desarrollo es el creciente desinterés en la ciencia entre las generaciones más jóvenes. Muchos colegios están cerrando los departamentos de ciencia porque los estudiantes prefieren tomar cursos de gerencia, comercio y áreas relacionadas. Y hay pocos estudiantes brillantes estudiando para carreras de ciencia e ingeniería o educación superior. Esta situación debe ser remediada promoviendo el talento y ofreciendo incentivos. Es probable que la vasta población de India y otros países en desarrollo tengan más que unos pocos genios, posiblemente futuros Faradays y Newtons. Pero tenemos que encontrarlos y apoyarlos para que se dediquen a la ciencia.

La situación que enfrentan las universidades es deprimente dado el deterioro de las instalaciones, la pobre administración, intereses espúrios y mayor énfasis en los exámenes que en la educación. Aunque las instituciones que proveen un ambiente e instalaciones apropiadas continúan atrayendo a los jóvenes científicos a pesar de los modestos salarios, son despreciables en número. Ha habido también una tendencia negativa a la investigación básica en los años recientes. India encarará una situación sin retorno a menos que haga una transformación estructural radical del sistema. Las prácticas administrativas opresivas, la interferencia política y las animosidades personales tienden a impedir la creatividad y la innovación, como en la mayoría de los países en desarrollo. Los procedimientos burocráticos a lo largo del país han cambiado poco desde los días del dominio británico. Son las mismas instituciones pesadas para la ciencia, el servicio recaudador y la administración municipal. Los laberintos en los edificios del gobierno y las montañas de expedientes apilados dentro de ellos lo hacen a uno temblar. Lleva dos años o más obtener una fuente de financiamiento y los departamentos del gobierno generalmente no responden a los científicos, especialmente a los más jóvenes.

A pesar de sus riquezas y logros, la India permanece pobre y atrasada, con innumerables problemas y desafíos, alimentados por su creciente población. La ciencia tiene mucho para contribuir hacia la creación de una nación que sea percibida económicamente y donde la justicia social prevalezca. Porque la ciencia se ha vuelto un componente clave de comunicación en el mundo, una nación incapaz de hablar el lenguaje de la ciencia no puede tratar adecuadamente con otras naciones en materias de interés vital. Se ha vuelto, por lo tanto, de la incumbencia, aún de las naciones más pequeñas y pobres, tener una base óptima de ciencia y la estructura institucional asociada. Una mayoría de la población en la India debe recién aprender a leer y escribir y desarrollar la percepción científica necesaria para encarar situaciones nuevas y dificultosas. La cultura científica es igualmente necesaria entre los ciudadanos educados, incluyendo a los políticos y los administradores.

Para alcanzar estas metas son esenciales esfuerzos pragmáticos en varios frentes diferentes. Primero y más importante es la necesidad de crear programas de ciencia y tecnología que se enfoquen en las necesidades mínimas de la gente común y en la promoción del desarrollo sostenible, lo cual provee empleo, particularmente en las áreas rurales. El país debe también desarrollar una infraestructura adecuada de energía, transporte y comunicaciones. Un país grande como India encara un problema adicional. Tiene que desarrollar sus propios expertos del nivel más alto, al menos en algunas pocas áreas escogidas de la ciencia y la tecnología, de tal manera de competir y tener excelencia en la arena internacional. La India tiene que invertir más en educación (6% del Producto Bruto Interno (PBI) y no el nivel actual de cerca del 3%) y en ciencia (alrededor del 2% del PBI y no el 0.9%). Es solo haciendo uso de una fuerte base de conocimiento que India puede tener la esperanza de volverse una gran nación.


C. N. R. Rao, profesor de química, es presidente electo de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo.

Science. Volume 286, Number 5443, Issue of 12 Nov 1999, p. 1295. 
Copyright © 1999 by The American Association for the Advancement of Science.


Una Europa de Ciencia.

Enric Banda

El Producto Bruto Interno de la Unión Europea (UE) es aproximadamente equivalente al de Estados Unidos, pero la UE invierte 60000 millones de dólares menos en un año (alrededor del 33%) en Investigación y Desarrollo (I+D) que lo que lo hace Estados Unidos. Esta disparidad existe aún en el grupo levemente mayor de países que pronto formarán el sistema de investigación de la UE (un total de cerca de 30 países). Parte de esta diferencia es debida en parte a la poca inversión de las empresas europeas y parte al menor financiamiento público en ciencia. Para asegurar que Europa pueda permanecer competitiva y participar de las florecientes colaboraciones científicas globales, es imperativo que la UE incremente la inversión en I+D y renueve sus mecanismos de colaboración.

Mirando Europa como un todo, la administración de ciencia y tecnología es una especie de conglomerado de países europeos individuales en combinación con lo que promueve la Comisión Europea (CE) en Bruselas. La mayoría de las estructuras colaborativas en la ciencia europea (tales como el CERN, la Organización Europea de Biología Molecular, el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), la Fundación Europea de Ciencia (ESF), y la Instalación Europea del Sincrotrón) fueron establecidos a comienzos de los años setenta. Desde entonces Europa ha desarrollado un mercado único y una moneda única y está trabajando hacia una política de defensa única y una armonización fiscal, pero la organización de ciencia ha ido quedando atrás y está fragmentada y, por lo tanto, se está duplicando. El beneficio de juntar fuerzas no está siendo maximizado.

Europa necesita moverse más allá de este conjunto limitado de mecanismos para coordinar los esfuerzos de investigación. Los imperativos de aumentar la competitividad y la colaboración deben nacer del nivel europeo. Los Programas de Investigación Colaborativa (EUROCORES) está intentando hacer esto poniendo juntos financiamientos de investigación conjunta de una forma coordinada para dirigir la atención sobre tópicos nuevos e importantes. Un abordaje multinacional es ineludible, pero debe provenir de un llamado común de objetivos y el establecimiento de una cadena de financiadores. La meta de ésta y otras iniciativas es mejorar la colaboración entre países y sus organizaciones nacionales e internacionales de investigación (como hemos visto en el caso del EMBL y sus estructuras asociadas), lubricadas por la CE, como la clave para la construcción de una verdadera Europa de ciencia.

En un intento por dirigir la atención hacia esos puntos, el Comisionado Philippe Busquin, a cargo de la investigación en la CE, está promoviendo el establecimiento de un Área de Investigación Europea. La reacción positiva a esta iniciativa por parte de los ministros de investigación de los países de la UE sugiere que la ciencia en Europa no será dejada caer. Es más, un debate reciente en Lisboa entre los ministros de investigación, El Comisionado Busquin y un número de galardonados con el Nobel y representantes de organizaciones científicas europeas (académicas e industriales) concluyó que a pesar de la razonablemente buena salud presente de la ciencia en Europa, se necesita más apoyo, en términos tanto de compromiso político como de incremento de la financiación para la investigación básica. Más apoyo vino desde la cumbre del Consejo Europeo (Jefes de Gobierno) en Lisboa en Marzo de 2000, la cual, además de aprobar la iniciativa de la CE para mejorar la integración y la coordinación de la investigación a niveles nacional y de la UE, también notó que la provisión de una red para la UE con amplio ancho de banda, la facilitación de la movilidad de los investigadores y la retención de los talentos de alta calidad dentro de Europa son puntos claves que deben ser atendidos dentro de un corto plazo. 

Es calro que ya sea en Europa, Estados Unidos o cualquier parte del mundo, los científicos necesitan mecanismos nuevos y mejores de colaboración. También está claro que los mecanismos de colaboración internacional e intercontinental no están en un lugar. El advenimiento de nuevas tecnologías en las comunicaciones, particularmente las nuevas capacidades de ancho de banda, están haciendo a la colaboración global cada vez más fácil y parece probable que estas colaboraciones se vuelvan, de última, la norma. Esto requiere nuevas vías para dirigir la investigación, tales como el control remoto de los experimentos y las interacciones con bases de datos y modelos dispersos. También requiere de mecanismos administrativos nuevos; no burocráticos, eficientes, libres de los objetivos políticos y que operen entre organizaciones de investigación. La responsabilidad de desarrollar estos mecanismos está sobre los hombros de los administradores de ciencia y los políticos. Las soluciones que la UE desarrolle para romper sus propias fronteras a la investigación puede ayudar a proveer un modelo para el resto del mundo. 


Enric Banda es el Secretario General de la Fundación Europea de Ciencia en Estrasburgo, Francia.


Science. Volume 288, Number 5473, Issue of 16 Jun 2000, p. 1963. 
Copyright © 2000 by The American Association for the Advancement of Science.