Las
conclusiones primarias de una investigación del Instituto Clemente
Estable indican que el ácido acetil salicílico tiene propiedades
antioxidantes en la clínica humana; el trabajo es único en
el mundo
Una dosis diaria de 100 miligramos de aspirina aumenta la capacidad antioxidante del organismo y reduce las posibilidades de envejecimiento de las arterias, según las conclusiones primarias de una investigación de científicos uruguayos, liderados por Federico Dajas, jefe del Departamento de Neuroquímica del Instituto Clemente Estable.
El trabajo permitió descubrir que la droga a base de ácido acetil salicílico —sintetizada por Félix Hoffman en 1897— tiene propiedades antioxidantes, un atributo hasta ahora desconocido en la clínica humana para la ciencia. La investigación lleva dos años y culminará en 2003, pero "los datos preliminares indican que hay acción antioxidante de la aspirina", afirmó Dajas a El Observador.
Las sustancias antioxidantes frenan el daño oxidativo del organismo, implicado en más de 100 enfermedades diferentes, entre las que se encuentran distintos tipos de cáncer, enfermedades cardíacas y vasculares, diabetes y desórdenes neurovegetativos.
El daño oxidativo —causado por el estrés oxidativo— es provocado por un exceso de radicales libres, unas moléculas que atacan los componentes de la célula, dañan los lípidos, proteínas y ADN e inician una cadena de eventos que dan como resultado lesiones celulares.
Los radicales libres se producen continuamente en el cuerpo humano por medio de reacciones bioquímicas. Para inhibir la acción de esas moléculas hay antioxidantes naturales, presentes en el organismo, y otros sintéticos. El estrés oxidativo afecta por igual a jóvenes y adultos.
La contribución uruguaya
Un grupo de científicos del Clemente Estable comenzó
a trabajar en 1999 en la identificación de moléculas antioxidantes
para evitar la formación de radicales libres. Una de las líneas
de investigación planteadas giró sobre el ácido acetil
salicílico porque su molécula puede captar radicales (ver
ilustración). Después de dos años los científicos
uruguayos comprobaron que la ingesta diaria de aspirina aumenta la capacidad
antioxidante del plasma (una tableta son 500 mg). Este incremento evita
lesiones de las paredes de los vasos sanguíneos por lo que disminuye
el envejecimiento de las arterias. La consecuencia directa es la reducción
de las posibilidades de lesiones de los principales órganos (corazón,
cerebro, riñones, etcétera).
El estudio, cuya fase inicial está a punto de
terminar, abarcó 200 personas mayores de 65 años de la Clínica
Geriátrica de la Universidad de la República y del hospital
Piñeyro del Campo. Los científicos analizaron la situación
oxidativa de la sangre de cada paciente en el inicio de la investigación.
Después, durante dos meses, cada adulto recibió una dosis
diaria de 100 miligramos de aspirina. Al término de los 60 días,
los investigadores volvieron a efectuar un análisis de la sangre
de los individuos. Así en reiteradas ocasiones "se pudo comprobar
un aumento de la capacidad antioxidante del plasma", afirmó Dajas.
Los resultados fueron cotejados con individuos de la misma franja etaria que hacen dieta y ejercicio en la Asociación Cristiana de Jóvenes y AEBU, grupos que habían sido tomados como referencia antes de la investigación por carecer de estrés oxidativo. "Las comparaciones fueron muy buenas pero debemos seguir trabajando para ampliar y confirmar los datos preliminares", sostuvo el científico.
El descubrimiento de esta propiedad del ácido acetil salicílico permitirá su utilización como "droga coadyuvante para combatir el estrés oxidativo en casos como la hipertensión o infarto de miocardio", agregó.
Noticia publicada en El
Observador el 30 de mayo de 2001
LA CAPACIDAD ANTIOXIDANTE DEL ACIDO ACETILSALICÍLICO Y EL ESTRÉS OXIDATIVO EN PACIENTES HIPERTENSOS MAYORES DE 65 AÑOS
Un
estudio clínico colaborativo del Departamento de Neuroquímica
del Instituto Clemente Estable, la Clínica de Geriatría
del Hospital de Clínicas y el Instituto Universitario (Asociación
Cristiana de Jóvenes) en Montevideo.
Participaron
también internados del Piñeiro del Campo y Grupos de Tercera
Edad de Parroquias de Montevideo (Malvín) y de AEBU.
Investigador
Responsable: Dr. Federico Dajas,
Jefe
División Neuroquímica, Instituto de Investigaciones Biológicas
Clemente Estable
Responsable
Clínico: Dr. Alvaro Pintos,
Profesor,
Clínica Geriátrica, Facultad de Medicina, Hospital de Clínicas
Avda.
Italia 3318, Montevideo, Uruguay
Tel.
- Fax: 598 2 4872603
E-mail:
fdajas@iibce.edu.uy
El estrés oxidativo ha sido involucrado en diversas enfermedades como el cáncer, las enfermedades degenerativas neurológicas -enfermedad de Parkinson, demencia de Alzheimer, la diabetes, el reumatismo, enfermedades cardiovasculares como el infarto miocárdico y cerebral, etc. (Halliwell y Gutteridge, 1985; Floyd, 1990; Ebadi y cols., 1995) Esta lista, a la que podemos agregar el envejecimiento normal y patológico, es un indicador de la importancia clínica que el estrés oxidativo tiene para una amplia gama de patologías de muy alta prevalencia.
El
estrés oxidativo se produce cuando existe un disbalance entre la
producción de especies radicalarias del oxígeno y las defensas
naturales contra ellas. La utilización del oxígeno a nivel
mitocondrial resulta en la formación de agua y enegía esencial
para la vida. En los procesos biológicos habituales algunas
moléculas de oxígeno no llegan a completar este proceso
y pasan al medio extramitocondrial como formas moleculares del oxígeno
con un electrón desapareado, llamados radicales libres. El ión
superóxido, y el radical hidroxilo son algunos de estas especies
radicalarias. El esquema siguiente ilustra sintéticamente este proceso.
Los
radicales hidroxilo son de las especies más reactivas. Una vez producidos,
reaccionan con membranas celulares pudiendo llevar a la muerte celular,
con el DNA (promoción de procesos cancerígenos), con enzimas
intracelulares como proteasas etc.. Este proceso inicia reacciones en cadena
que se relacionan con las patologías antes mencionadas. Por
la extrema brevedad de su vida media, los radicales hidroxilo son difíciles
de detectar a pesar de su importancia como agentes de daño
celular.
A
pesar del reconocimiento general de la participación de los radicales
libres en la patología humana, son escasos los trabajos clínicos
que efectivamente corroboran la hipótesis del rol del estrés
oxidativo en la evolución de las enfermedades mencionadas a partir
de la lectura directa de los radicales libres del oxígeno . Existen,
sin embargo trabajos que han evaluado la producción
de DHBA en infarto miocárdico y diabetes, detectando el aumento
del estrés oxidativo en estas patologías (Tubaro y cols.,
1992; Grootveld y Halliwell, 1988).
UNA FORMA DE DETECTAR EL ESTRÉS OXIDATIVO
Recientemente,
se descubrió que la molécula de salicilato, bombardeada por
radicales hidroxilo, puede atraparlos a través de un proceso de
hidroxilación que lleva a la producción de diferentes formas
del ácido di-hidroxi-benzoico (DHBA) .
El
DHBA es estable y puede ser detectado por cromatografía líquida
con detección electroquímica (Powell, 1994) . De los lugares
posibles de hidroxilación del salicilato, la realizada en posición
5 se reconoce como metabólica, fruto de la acción enzimática
en el hígado. La hidroxilación en posición 3
es oxidativa, fruto de la captación de radicales hidroxilos
Se
dispone, entonces, de un método práctico y económico
para evaluar directamente la producción de iones hidroxilo, como
un reflejo del estrés oxidativo.
LA DETECCION DE
RADICALES HIDROXILO EN SANGRE CON EL METODO DESARROLLADO EN LA DIVISION
NEUROQUIMICA DEL INSTITUTO CLEMENTE ESTABLE
La
técnica original para la determinación de la producción
de radicales hidroxilo por medio de salicilato, en clínica, consiste
en dar 1g de ácido acetilsalicílico al paciente y realizar
una extracción de sangre 2 horas después, midiendo la producción
de 2,3 DHBA.
Este
procededimiento se hace difícil desde un punto de vista práctico,
sobre todo para la realización de un gran número de estudios.
Por ello, en el Depto. de Neuroquímica del Instituto de Investigaciones
Biológicas Clemente Estable se ha adaptado el procedimiento para
determinar la producción de radicales hidroxilo en sangre. Para
ello se toma una muestra de sangre en ayunas, la que se divide en un tubo
conteniendo sólo anticoagulante y otro tubo conteniendo salicilato.
Este ultimo reacciona con los radicales hidroxilo presentes en los elementos
formes de la sangre, formándose 2,3 DHBA, el que se puede determinar
por HPLC luego de centrifugar la sangre. Si a éste valor le
restamos los valores de 2,3 DHBA del tubo que contiene sólo
plasma se obtienen las concentraciones instantáneas de 2,3
DHBA provenientes de la captación de radicales hidroxilo de la sangre.
Como
se muestra en la figura en otra parte de ésta página webb,
las células de la sangre (glóbulos blancos y rojos) sufren
un particular proceso oxidativo en la hipertensión, la hiperlipidemia
y la disfunción de la pared del vaso sanguíneo que la acompañan.
Por eso es particularmente importante determinar el estrés oxidativo
en la sangre en la hipertensión arterial.
EL ESTRÉS OXIDATIVO EN PACIENTES HIPERTENSOS MAYORES DE 65 AÑOS.
Con
este procedimiento se ha podido comprobar que existe un aumento de
la producción de los niveles de 2,3 DHBA y por lo tanto, del estrés
oxidativo, en la hipertensión arterial asociada a la ancianidad.
También se ha podido comprobar que la edad por si no genera estrés
oxidativo si existen medidas de higiene general como dieta y ejercicio
(Tabla I).
| Jóvenes | >
65 años
Controles |
>
65 años
Hipertensos c/ejercicio. Controlados |
>
65 años
Hipertensos. Mal controlados |
>
65 años
Hipertensos. En estudio aspirina. |
|
| Media | 11.66 | 13.79 | 18.95 | 58.15 | 38.91 |
| Desvío Estándar | 11.70 | 12.43 | 16.67 | 40.81 | 52.60 |
Tabla
I : Niveles de ácido 2,3 di hidroxibenzoico (2,3 DHBA, nM), en diferentes
grupos.
Este
ha sido el marco general en el cual se resolvió estudiar la posibilidad
de que el ácido acetilsalicílico tuviera la capacidad de
actuar como antioxidante en la hipertensión de la tercera edad.
Para
ello se determinaron los niveles basales de 2,3 DHBA en un grupo de pacientes
mayores de 60 años, con hipertensión y sin otra patología
descompensada y se les dio ácido acetilsalicílico, diariamente,
en dosis de 100, 300 o 500 mg, durante dos meses, luego de lo cual
se determinaron nuevamente los niveles de 2,3 DHBA.
Ya
que otra de las consecuencias de la producción de radicales hidroxilo
es la reacción con membranas celulares, dando comienzo a los procesos
de lipoperoxidación, pareció importante también estudiar
si el tratamiento con ácido acetilsalicílico modificaba ésta
última. Para ello se determinaron, antes y después del tratamiento,
los niveles de malondialdehido producidos, a través de la técnica
conocida como TBARS. Adicionalmente, la capacidad antioxidante general
del plasma o sea su capacidad “scavenger”, se midió a través
de un compuesto de alta reactividad, el ABTS, que cambia de color cuando
se oxida.
El EQUIPO DE TRABAJO
El enrolamiento de pacientes en el estudio se comenzó en Agosto de 1999 y se finalizó, en su primera etapa, en Marzo de 2001. Con variaciones a lo largo de estos años, el equipo de trabajo fue el siguiente:
Clínica:
Dra.
Miriam Ceppi, Dra. Alejandra Ferrari, Prof. Dr. Alvaro
Pintos
Las
primeros son especialistas en Geriatría, con entrenamiento en ensayos
clínicos. El Prof. Pintos está al frente de la Clínica
de Geriatría del Hospital de Clínicas.
Colaboró
también el Dr. C. Bermúdez, cardiólogo, Jefe
del Depto. Médico del Instituto Universitario (Asociación
Cristiana de Jóvenes).
Bioquímica:
Br.
Aníbal Martínez, Br. Margot Ferreira en el Depto. de
Neuroquímica del Instituto C.Estable
CENTROS DONDE
SE ENTREVISTARON PACIENTES:
El
Test de Folstein para evaluación del estado mental se ubicó
en 27, lo que demuestra un buen nivel cognoscitivo. El grupo presentó
una mayoría femenina, con una dieta aceptablemente saludable en
su mayoría.
El
análisis de la concentración de 2,3 DHBA, mostró una
disminución en plasma y en sangre, con una consiguiente tendencia
a la disminución de la producción de radicales hidroxilo
en sangre.
La
producción de TBARS en plasma no cambió a lo largo del tratamiento
.
La determinación de ABTS en el grupo de 100 mg y su transformación en equivalentes de Trolox (Vitamina E hidrosoluble, TEAC) mostraron un aumento de la actividad scavenger de radicales libres del plasma de los pacientes luego del tratamiento con aspirina.
RESUMEN DEL ESTUDIO
Se
realizó un estudio abierto, de búsqueda de dosis para evaluar
la capacidad antioxidante del ácido acetilsalicílico en plasma
en una población con más de 70 años, predominantemente
femenina, con un buen nivel cognoscitivo y una dieta razonablemente equilibrada.
Pese a estar medicados, el control de la hipertensión no fue
completo y se mantuvo así a lo largo del ensayo.
Los
valores globales del derivado 2,3 DHBA en plasma y sangre disminuyeron
en el grupo total y en el grupo de 100 mg, con disminución de la
producción de radicales hidroxilo en sangre.
La
medición de TBARS, no mostró cambios significativos.
La
determinación de ABTS, por un índice independiente del salicilato
y de lipoperoxidación, permitió comprobar la actividad
antioxidante total del plasma aumentada en los pacientes que recibieron
aspirina.
Hasta
el momento actual, por lo tanto, se ha podido demostrar, en forma preliminar,
una acción antioxidante de 100 mg diarios de aspirina en un
grupo de pacientes hipertensos mayores de 65 años. Esto es particularmente
importante porque el grupo estudiado posee un nivel oxidativo significativamente
mayor que un grupo control de su mismo rango etario, lo que implica que
la acción antioxidante de la aspirina es detectada aún en
estas condiciones.
Estos
resultados constituyen una base para realizar un estudio confirmatorio,
doble ciego, randomizado aspirina-placebo, para confirmar la acción
antioxidante de la aspirina detectada en este estudio primario.
Referencias Bibliográficas
1. Russel J. Reiter. “Oxidative processes and antioxidative defense mechanisms in the aging brain”. The FASEB Jr., Vol. 9, pp. 526-533, 1995.
2. Marco Tubaro, Giovanni Cavallo, Valter Pensa, Maria A. Chessa, Enrico Natale, Roberto Ricci, Filippo Milazzotto and Ezio Tubaro. “Demonstration of the formation of hydroxyl radicals in acute myocardial infarction in man using salicylate as probe”. Cardiology, Vol. 80, pp. 246-251, 1992.
3. Martin Grootveld and Barry Halliwell. “2,3-dihydroxybenzoic acid is a product of human aspirin metabolism”. Biochemical Pharmacology, Vol. 37, Nº 2, pp. 271-280, 1988.
4. Charles Courday, Majid Talla, Serge Martin, Marc Fatome and Alain Favier. Analytical Biochemistry, Vol. 227, pp. 101-111, 1995.
5. Saul R. Powell. “Commentary salicylate trapping of ·OH as a tool for studying post-ischemic oxidative injury in the isolated rat heart”. Free Rad. Res., Vol. 21, Nº 6, pp. 355-370, 1994.
6. Barry Halliwell and John M.C. Gutteridge. “Oxygen radicals and the nervous system”. TINS, January, pp. 22-26, 1985.
7. Robert A. Floyd. “Role of oxygen free radicals in carcinogenesis and brain ischemia”. The FASEB Jr., Vol. 4, pp. 2587-2597.
8.
Manuchair Ebadi, Shashi K. Srinivasan and Mayur D. Baxi. “Oxidative
stress and antioxidant therapy in Parkinson’s disease”. Progress
in Neurobiology, Vol. 48, pp. 1-19, 1996.
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mochilas, en portafolios y botiquines de todo el mundo, millones de personas
tienen a mano una droga que tiene tanto un largo pasado como un fascinante
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¿Como
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¿La aspirina
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El otro lado de la
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Este artículo apareció originalmente en
el número de Enero-Febrero de 1994 de FDA Consumer.
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Un radical libre es un fragmento molecular con un electrón suelto en su órbita exterior, que provoca una oxidación muy alta, es inestable y reacciona instantáneamente con otras sustancias que estén cercanas. La vida biológica media del radical libre es de microsegundos; pero tiene la capacidad de reaccionar con todo lo que esté a su alrededor provocando un gran daño a las moléculas y a las membranas celulares. Tales reacciones pueden producir una cascada de radicales libres con los efectos multiplicados, una auténtica reacción en cadena.
Los radicales libres son fragmentos moleculares extremadamente reactivos. Reaccionan agresivamente con otras moléculas y crean compuestos anormales. Los malos efectos de una radiación iónica muy enérgica están causados por radicales libres producidos en tejidos vivos. Los radicales libres en las membranas celulares en los peróxidos de lípidos, productos oxiaraquidónico y oxicolesterol. El colesterol oxidado es tóxico y contribuye a la arteriosclerosis. Los peróxidos lípidos pueden provocar reacciones en cadena y acelerar una cascada de reacciones de radicales libres. La protección contra sus efectos nos la dan una alimentación equilibrada, los suplementos y antioxidantes endógenos. Las reacciones químicas de los radicales libres se dan constantemente en las células de nuestro cuerpo y son necesarias para la salud. Pero, el proceso debe ser controlado con una adecuada protección antioxidante.
Para prevenir una creación descontrolada de radicales libres, las células tienen una docena o más de sistemas de control antioxidante que regulan las reacciones deseadas y necesarias de los radicales libres. Casi todas las vitaminas, incluyendo el grupo de vitaminas B, son muy importantes en la protección antioxidante. Cuando funciona como debe, el metabolismo oxidativo de la energía ocurre sin dañar las células o las moléculas. Cuando estos sistemas de control están debilitados, los radicales libres se multiplican fuera de control, de forma muy parecida a una reacción nuclear en cadena, rompiendo las membranas celulares, dañando enzimas, interfiriendo con el transporte activo y pasivo y provocando daños mutagénicos al ADN. Esta es una de las causas del cáncer.
La concentración de la enzima que controla los radicales libres, superóxido dismutasa, en mamíferos es directamente proporcional a la longevidad y es la quinta proteína más importante del cuerpo humano. Así, la esperanza de vida parece ser altamente dependiente de la eficaz regulación de los radicales libres. Las enzimas involucradas en la protección necesitan de nutrientes como cofactores. Decenas de miles de diferentes enzimas en el cuerpo dependen, para su correcto funcionamiento, completamente de las vitaminas, los oligoelementos y los minerales. Por lo tanto es absolutamente necesario tener una dieta óptima para protegerse contra la acción de los radicales libres. Los últimos datos epidemiológicos dicen que es difícil o imposible recibir óptimas cantidades simplemente de la comida, sin suplemento alguno.
Identificación de Radicales Libres
Las uniones entre las moléculas, el colágeno dañado, los peróxidos lípidos, el oxiaraquidónico, el colesterol oxidado, la lipofucsina, y el incremento de pigmento pueden ser el resultado de los daños de las reacciones de los radicales libres. Estas sustancias se pueden medir fácilmente, examinando el desarreglo molecular que han dejado en la estela del radical libre de oxígeno, por lo que es posible estimar indirectamente el tipo y la extensión de las reacciones de radicales libres. Por ejemplo, el daño que pueden producir al cerebro o al sistema nervioso central se puede valorar por el grado de desaparición de colesterol; de cualquier modo, el colesterol no es metabolizado en el sistema nervioso. La única forma de hacer que disminuya el colesterol del sistema nervioso es a través de la oxidación que provocan los radicales libres.
Material obtenido de:
http://www.doctorpedrero.com/articulos/info_radicales_libres_son.htm