El fantasma del miedo
recorre el mundo

La sicosis por la presencia de ántrax se ha extendido en prácticamente todo el mundo. El domingo 14 de octubre la catedral de Canterbury, en Gran Bretaña, debió ser evacuada después de que un individuo colocó un polvo blanco en una de las capillas.

Todos los servicios religiosos del domingo quedaron cancelados y la zona fue acordonada. La policía dijo que un desconocido de aspecto árabe fue visto en el momento del incidente, pero no se ha producido ninguna detención; por lo pronto, los bomberos tomaron muestras de polvo para analizarlo.
 
Bomberos con uniformes protectores se desinfectan después de investigar una carta que contenía un polvo sospechoso en el Ministerio de Salud de Grecia. (Foto AP/Aris Messinis) 

En Viena una sección del aeropuerto internacional fue evacuada al hallarse una pequeña cantidad de polvo blanco en una de las terminales, mientras en España el gobierno del presidente José María Aznar puso en marcha un plan de emergencia ante la posibilidad de que se produzca en el país un ataque químico o biológico en respuesta a los bombardeos estadunidenses en Afganistán.
 
Un oficial especialista en materiales peligrosos es fumigado fuera de un edificio evacuado en Santiago de Chile porque una familia recibió una carta desde Francia con un polvo blanco. (Marcelo Rojas/Reuters) 

En América Latina también continuó el temor de una eventual contaminación de la bacteria. En Argentina, México, Brasil y Uruguay se denunció el recibo de correspondencia sospechosa.
 
Trabajadoras postales brasileras ordenan el correo con máscaras y guantes protectores.(Foto AP/Dario Lopez-Mills) 

En todos los casos, las cartas contenían un polvo blanco y en algunas de ellas la inscripción ántrax, además de que todas fueron enviadas desde diferentes lugares de Estados Unidos. (AFP, DPA Y REUTERS)



EL CARBUNCO (ANTRAX)
por Pablo Zunino - Lab. de Microbiología - IIBCE

El tradicional carbunco (o “carbunclo” como se lo denomina frecuentemente en el interior del país) invade hoy las primeras planas de los medios informativos con el nombre de “anthrax”, el término impuesto por las grandes cadenas informativas, vinculado como es sabido a ataques bioterroristas en diversos puntos del mundo occidental. 
El carbunco (una zoonosis, es decir una enfermedad transmisible de animales vertebrados al ser humano) tiene una distribución mundial con áreas de mayor o menor ocurrencia, la que depende de factores como el clima, acidez del suelo o preexistencia de medidas de control.
La enfermedad es causada por una bacteria de forma alargada (un bastón o bacilo) denominada Bacillus anthracis. Sus medidas aproximadas son de 3 a 10 micras de largo por 1 a 1,3 micras de ancho (una micra equivale a una milésima de milímetro). Esta bacteria presenta la propiedad de adquirir una forma de alta resistencia llamada “espora”, lo que le confiere una particular resistencia frente a distintas condiciones ambientales y diversos agentes físicos o químicos, así como una prolongada longevidad. Estas esporas mantienen sus propiedades infectivas y presentan la capacidad de diseminarse fácilmente en el aire. Tienen forma elipsoidal o cilíndrica y miden aproximadamente de 1 a 1,5 micras. 
La enfermedad afecta a distintas especies animales incluyendo bovinos, ovinos, caprinos, equinos y suinos entre otros, pudiendo ocurrir también en especies silvestres y animales de zoológico.
En el ser humano se describen tres formas clínicas que se distinguen por la forma de ingreso de la bacteria al organismo: cutánea, pulmonar o respiratoria y gastrointestinal. La forma cutánea es la más común aunque las otras formas presentan una alta letalidad cuando no son tratadas. La forma respiratoria, temida ahora por la posibilidad de inhalar esporas enviadas por correo, presenta inicialmente síntomas leves, semejantes a una infección común de vías respiratorias superiores. Unos 3 a 5 días después los síntomas se agudizan dando lugar a fiebre, shock y eventualmente muerte. 
El diagnóstico se basa principalmente en la demostración de la presencia del agente etiológico por examen microscópico y cultivo bacteriológico a partir de las muestras problemas. En nuestro país el diagnóstico en humanos se puede realizar en los servicios sanitarios oficiales. Las muestras de origen animal sospechosas se remiten usualmente al DILAVE (ex Centro de Investigaciones Veterinarias Miguel C. Rubino). 
La Food and Drug Administration (FDA, el organismo gubernamental de los Estados Unidos que regula la circulación y el control de productos alimenticios y de uso médico en el país) autorizó el empleo de una vacuna contra el carbunco para uso humano recomendada para individuos en situación de riesgo, por ejemplo personas que pueden entrar en contacto con productos animales contaminados, que trabajan en laboratorios de diagnóstico o investigación, veterinarios, trabajadores rurales y más recientemente militares involucrados en misiones “de guerra”. 
La FDA también ha aprobado el empleo de ciprofloxacina (una fluoroquinolona que no solo se puede usar en casos de carbunco sino en una amplia gama de infecciones, por ejemplo infecciones urinarias, de piel o del sistema respiratorio), tetraciclinas y penicilinas para el tratamiento temprano de la enfermedad. Por otra parte esta institución desaconseja enérgicamente la automedicación indiscriminada de antibióticos debido al riesgo de aparición de cepas resistentes de diversas especies bacterianas.
¿Es posible sacar conclusiones de algún tipo en momentos de tanta incertidumbre?
Por un lado, la bacteria presenta algunas características que la hacen “apta” para su empleo en bio-terrorismo: es una bacteria que se puede multiplicar fácilmente, es muy resistente a distintas condiciones ambientales o agentes físicos y químicos y puede diseminarse de manera aéra e infectar por vía respiratoria. Sin embargo, es un patógeno que no se transmite de humano a humano y que es controlable cuando se establece el tratamiento adecuado de manera temprana. Quizás la única certeza que podemos tener por el momento es la necesidad de estar preparados para lo inesperado.

 



Microbiología.
Nuevo Tipo de Vacuna Contra el Antrax
17 de Octubre de 2001.

Foto: Ohio State UniversityLos científicos han conseguido inmunizar ratones contra esta enfermedad inyectándoles fragmentos de ADN procedentes de la bacteria del ántrax. En un próximo futuro, se realizarán pruebas con humanos.

La técnica se diferencia de la tradicional, que consiste en inyectar patógenos vivos, debilitados o muertos (o las proteínas producidas por estos organismos), para desencadenar la respuesta inmunitaria en el cuerpo de quien puede ser atacado por la enfermedad.

En general, las vacunas basadas en el ADN de los organismos contra los que hay que luchar podrían ser más efectivas y seguras que las convencionales, sobre todo frente a enfermedades altamente contagiosas.

Durante los ensayos, los científicos de la Ohio State University se centraron en la bacteria que causa el ántrax (Bacillus anthracis, ver imagen), una de las enfermedades de mayor actualidad debido a su papel en un posible ataque terrorista con armas biológicas.

Usando combinaciones de dos productos génicos, los investigadores liderados por Darrell Galloway consiguieron inmunizar a varios ratones. El ántrax es una enfermedad letal si no se detecta poco después de la exposición a sus esporas. Los antibióticos sólo son efectivos contra ellas si se suministran rápidamente, antes de que se desarrollen los síntomas.

Una vez se inhalan las esporas de ántrax, éstas se dirigen hacia los pulmones, donde serán "devoradas" por los macrófagos, glóbulos blancos que destruyen los patógenos que entran en el cuerpo. Sin embargo, las esporas del ántrax son capaces de germinar en el interior de los macrófagos, y de producir células bacterianas que se multiplican de tal modo que acaban por hacerlos estallar. La infección se expande entonces rápidamente, mientras las células bacterianas liberan componentes tóxicos que acaban con el resto de macrófagos. Es la antesala de la muerte.

El equipo de Galloway se ha dedicado a estudiar los genes de la bacteria que son los responsables de la producción de la toxina bacteriana. Dichos genes normalmente secretan tres productos génicos (PA, LF y EF). Los dos primeros se combinan para formar la molécula conocida como toxina letal. Así pues, sin el antígeno PA, ninguno de los otros dos componentes resulta efectivo.

Durante las pruebas de la vacuna, se prepararon grupos de ratones a los que se les inyectó plásmidos tres veces a intervalos de dos semanas. Los plásmidos son moléculas circulares de ADN que se usan mucho para clonación y expresión de genes y sus productos. Estos plásmidos contenían fragmentos de PA y LF.

En concreto, a un grupo se le inyectaron sólo plásmidos de PA, a otro sólo plásmidos de LF, y a otro plásmidos con una combinación de ambos. Un último grupo de control recibió plásmidos sin LF y PA. Dos semanas después de la última inyección, se midió la respuesta de todos los grupos.

Los científicos descubrieron que el antígeno LF induce a una respuesta mayor, y que los ratones que habían recibido tanto PA como LF desarrollaron una respuesta que duplicaba a la de aquellos que no habían recibido ninguno de los agentes.

A continuación, los ratones de todos los grupos fueron inyectados con cinco veces la dosis letal de la toxina bacteriana del ántrax. Todos los ratones que habían recibido inyecciones de plásmidos se mostraron inmunes, mientras que los animales del grupo de control murieron en pocas horas.

Galloway cree que es posible desarrollar una vacuna efectiva contra el ántrax, sobre todo si se emplea el antígeno LF, que parece ser mucho más inmunogénico que el PA, y de efectos más prolongados. Las vacunas utilizadas en el Hombre deberán incorporar una versión mutada del antígeno LF.

En pruebas recientes se ha demostrado que una de estas vacunas podría proteger frente a una amenaza de aerosoles de ántrax durante más de un año después de la última inoculación.

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