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Máximo Eduardo Drets (1930-2017)

 

 

Máximo Drets realiza sus primeros pasos en la investigación científica junto al prominente genetista Francisco Sáez quien formó una pléyade de discípulos en el campo de la citogenética en todo el cono sur. Sus primeros estudios junto al Maestro Sáez en el Instituto de Ciencias Biológicas se encaminaron hacia la citogenética de ortópteros publicando varios trabajos pioneros en el área. Tempranamente mostró un peculiar interés y destreza en microscopía, óptica e instrumentación científica logrando interesantes aportes metodológicos en citofotometría. Paralelamente continúa su formación en la Facultad de Medicina obteniendo el título de Médico en 1965. En ese tiempo encamina sus investigaciones hacia la citogenética humana, iniciando de esa manera los primeros estudios cromosómicos en seres humanos en el país. Posteriormente, obtiene en 1966 una beca del Gobierno de Francia para ampliar sus conocimientos con el célebre investigador Jerôme Lejeune (descubridor de la trisomía 21 humana) en el Hôpital des Enfants Malades de París. De regreso a Uruguay funda en el mencionado Instituto el primer Laboratorio de Citogenética Humana del país. En 1968 obtiene también la Licenciatura en Biología de la Facultad de Humanidades y Ciencias.

Su vinculación con Pablo Purriel, destacado Prof. de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, lo lleva a integrarse como genetista a un equipo multidisciplinario que estudió una muy extensa familia uruguaya que presentaba una nefropatía familiar hereditaria (sindrome de Alport). Los resultados obtenidos en esta vasta investigación se publicaron en el American Journal of Medicine (1970) obteniendo en 1972 el Premio “Dr. Luis Calzada”.

En 1971 realiza una estadía como Investigador Asociado en el Instituto del Tumor del M. D. Anderson Hospital en Houston con la Prof. Margery Shaw, eminente citogenetista norteamericana. Esta etapa de su vida académica le daría un amplio reconocimiento científico ya que descubre las bandas G que permiten clasificar con certeza los cromosomas humanos, detectar reordenamientos y pérdidas de segmentos cromosómicos difíciles de evidenciar por las técnicas de coloración convencionales y  revelar, por vez primera, la muy compleja estructura de estas unidades de la herencia (PNAS 68 [9], 1971).

Ese mismo año se crea la División de Citogenética Humana en el IIBCE bajo su dirección constituyendo un centro de investigación y formación de investigadores de excelencia tanto a nivel nacional como internacional. A través de una ayuda del National Institutes of Health (EEUU) desarrolla un proyecto de investigación sobre mapeo de bandas cromosómicas humanas incorporando a nuestro país el primer sistema microfotométrico computarizado.

Por ese entonces es nombrado Presidente de la Asociación Latinoamericana de Genética. Con una capacidad de trabajo encomiable organiza a principios de 1977 el Seminario Conjunto “Aspects of the Chromosome Organization and Function”, que nucleó los principales investigadores a nivel mundial en la materia, y el III Congreso Latinoamericano de Genética. En la década del 80' desarrolla la Genética Toxicológica en células de mamíferos en el país formando un importante número de investigadores que hoy continúan su germinal iniciativa en el IIBCE.

En 1982 su extensa trayectoria académica es premiada por la Fundación Edward Larocque Tinker lo que lo lleva a realizar una estadía de 1 año como Profesor Visitante en el Laboratorio de Genética de la Universidad de Wisconsin a cargo de la eminente genetista Eeva Therman-Patau.

Es distinguido junto a sus colaboradores en 1985 con el Primer Premio de la Academia Nacional de Medicina. El Acto de entrega de dicha distinción mereció de su parte un inflamado y recordado discurso ante la Ministra de Educación y Cultura, Dra. Adela Reta, sobre las severas dificultades que enfrentaban los investigadores en el Uruguay. Poco después es nombrado Director del IIBCE.

La Asociación Latinoamericana de Genética lo nombra, por segunda vez, Presidente por el período 1994-1997.

Recibe nuevamente en 1998 el Primer Premio de la Academia Nacional de Medicina por los aportes citogenéticos realizados en el campo de la mutagénesis y la cancerología. El inseguro destino de los jóvenes investigadores en el Uruguay (su permanente preocupación) fue el tema principal de su alocución en la ceremonia de entrega de dicho Premio ante las inexistentes iniciativas gubernamentales. Entretanto, logra concretar su anhelado proyecto de instalar en el IIBCE un clasificador celular y citómetro de flujo para funcionar como un Servicio académico, clínico y tecnológico en el plano nacional. El Servicio de Citometría de Flujo y Clasificación Celular del IIBCE (SECIF) es actualmente un núcleo de investigación de reconocida solvencia técnica y demostrada capacidad para formar recursos humanos en la disciplina tanto a nivel nacional como internacional.

Tras culminar su actuación funcional en el IIBCE habiendo ocupado todos los cargos con la misma vocación y brillo intelectual, es nombrado Prof. Emérito de la institución. Completó, de esa manera, 52 años de trabajo en el IIBCE recibiendo un total de 8 premios y publicando 130 artículos científicos citados y comentados en 69 tratados y 670 publicaciones. Fue Miembro de 14 sociedades científicas y Consejero de la Academia Latinoamericana de Ciencias. Por otra parte, actuó como conferencista en 54 Congresos y Simposios. Cumplió asimismo  una vasta labor de edición, traducción y adaptación de numerosos libros de Citogenética y Genética. Los incontables alumnos formados bajo su tutela siguen practicando y comunicando sus sabias enseñanzas tanto en Uruguay como en el exterior.

Incansable en su labor de contribuir al desarrollo científico-tecnológico del país, bregó denodadamente por la creación de una Academia Nacional de Ciencias.

En reconocimiento a su labor académica, sus discípulos y colegas de diferentes partes del mundo le dedicaron un volumen especial de la revista Cytogenetic and Genome Research (128 [1-3], 2010) conteniendo 20 artículos originales al cumplir sus 80 años.

Su vasta trayectoria académica fue reconocida en el año 2014 con el Premio Morosoli de Plata en Ciencia y Tecnología de la Fundación Lolita Rubial y en 2015 con el título de Investigador Emérito del Programa de Desarrollo en Ciencias Básicas (PEDECIBA).

Máximo Drets fue un verdadero crisol de las virtudes de un gran investigador por su rigor científico, conocimiento teórico y técnico, fértil imaginación y constancia sin par. Por otro lado, será siempre recordado como un auténtico Maestro de la Genética por su magnética docencia y su inusual capacidad de entusiasmar y educar a los jóvenes por las sendas de la investigación y la vida.