ESPECIES EN RIESGO DE EXTINCIÓN
El venado de campo: había millones, hoy quedan 1500 ejemplares.
Antes de la introducción del ganado nuestras praderas estaban ocupadas por ñandúes y millones de venados de campo (Ozotoceros bezoarticus). Estos venados tuvieron una amplia distribución en el continente sudamericano (parte de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y todo el territorio del Uruguay), habitando en campos abiertos de escasa vegetación arbórea.
por Susana González *
Un poco de historia
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A pesar de que los indígenas hacían uso de este recurso, como se constata en los diferentes sitios arqueológicos, las poblaciones de venados tenían altos niveles de abundancia. Este hecho ha sido documentado en las obras de naturalistas y relatos de viajeros. A mediados del siglo pasado se inicia la fragmentación del hábitat y la declinación poblacional, conjuntamente con el avance de las actividades agropecuarias y la urbanización. Otro factor que tuvo incidencia fue la caza. Entre 1860- 1870 fueron exportadas del Río de la Plata la cantidad de 2.130.000 de pieles de venado de campo.
Hoy no encontraremos en nuestros campos rebaños de venado de campo, con excepción de unos pocos establecimientos privados (no superan la decena), que han albergado los últimos venados silvestres del Uruguay. Estos conforman dos poblaciones ubicadas en los departamentos de Salto (con un número estimado en base a censos de 1000 ejemplares) y la otra en Rocha (con un número de 150).
Los propietarios de estos establecimientos han mantenido y protegido por propia iniciativa esta especie característica, símbolo de las praderas nativas uruguayas logrando equilibrar y compatibilizar la actividad agropecuaria con el venado de campo.
¿Cómo reconocer un venado de campo?
Por ser hoy una especie tan escasa y restricta es común que los uruguayos la confundan con los ciervos del hemisferio norte que fueron introducidos en el presente siglo. Las especies introducidas fueron los ciervos Axis y Dama, diferenciándose claramente del venado de campo por tener mayor porte y por la coloración del pelaje de los adultos que es marrón con pintas blancas.
El venado de campo, es un cérvido de tamaño mediano de unos 70 cm de altura a la cruz. El color del pelaje es "bayo claro" en toda la zona dorsal. Es de color blanco en el vientre, parte inferior del cuello, alrededor de ojos y labios. Los machos adultos poseen un par de astas (o cornamenta) de unos 30 cm de longitud compuestas por 3 puntas, que se caen y renuevan anualmente. Las hembras son de menor tamaño diferenciándose de los machos por la ausencia de astas. El público puede apreciar ejemplares en Montevideo en el Parque Lecocq y en el interior en los Zoológicos de Flores, Durazno, Salto y en la "Estación de Cría del Cerro Pan de Azúcar".
Entre los dos y los tres años de edad alcanzan la capacidad reproductiva. La gestación tiene una duración de siete meses y la cría al nacer presenta una "librea" (pelaje con manchas blancas) que mantienen hasta los 3 meses de edad. A los 7 meses, los juveniles tienen el aspecto de adultos excepto por su menor tamaño.
Investigación y conservación en el Uruguay
Para implementar un programa para la conservación de esta especie amenazada de extinción, se deben incluir como objetivos prioritarios: incrementar el número poblacional, asegurar la calidad del habitat y mantener o aumentar la diversidad genética.
Este último punto es crucial porque si la especie tiene que sobrevivir por un largo tiempo, los individuos tienen que presentar diversidad genética que les permita adaptarse a ambientes cambiantes. Si todos los individuos fueran idénticos la respuesta sería la misma ante determinado cambio ambiental (climático, agente patógeno, falta de alimento, etc.) y la extinción sería inminente. Cuando las poblaciones cuentan con un número bajo de individuos, las posibilidades de cruzamiento entre individuos emparentados aumenta y como consecuencia disminuye la variabilidad genética.
Por estas razones, consideramos que sería importante conocer los niveles de la diversidad genética que presentan los venados en la actualidad. Para ello elaboramos un proyecto de investigación basado en técnicas de biología molecular, el cual se llevó a cabo en la División Citogenética del IIBCE. El mismo contó con el apoyo del PEDECIBA y la colaboración de centros internacionales.
Los estudios de biología molecular consistieron en el análisis de la variación genética del ADN mitocondrial con muestras representativas de las poblaciones sudamericanas. Se analizaron y compararon muestras de Uruguay (Departamento de Salto y Rocha), con muestras de Argentina (Provincia de Buenos Aires y de San Luis) y de Brasil (Estado Mato Grosso y Brasilia).
En el caso de las muestras de las poblaciones uruguayas, el ADN fue extraído de restos de ejemplares encontrados muertos en el campo, así como de pelos arrancados a crías. Esta metodología tiene la ventaja de evitar la manipulación de adultos que produce estrés en los mismos, así como disminuir el costo económico del proyecto.Con respecto a las muestras de Argentina y Brasil, se capturaron ejemplares a los que se les extrajo sangre.
Los resultados obtenidos fueron sorprendentes y auspiciosos, ya que revelaron que los venados presentan aún altos niveles de variación genética. Al existir diversidad, se podrá esperar una recuperación vigorosa, e incrementar del número poblacional siempre y cuando se instrumenten acciones para proteger y mejorar el habitat.
A pesar que históricamente las poblaciones de venado de campo estaban interconectadas teniendo una amplia distribución y hábitat disponible, este estudio demostró la existencia de 5 núcleos diferenciados genéticamente. Hemos identificado 5 unidades para el manejo y conservación: dos en Brasil (Mato Grosso y Brasilia), uno en Argentina (Provincia de San Luis-Buenos Aires) y dos en Uruguay (Salto y Rocha). Esta determinación es de importancia a tener en cuenta para evitar mezclar núcleos diferenciados.
Perspectivas
La Convención de la Diversidad Biológica prevé en el artículo 11 la "Instrumentación de medidas para brindar incentivos económicos y sociales para lograr la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad". En el mismo se pone de manifiesto la importancia de promover por parte de las naciones la aplicación de incentivos directos o indirectos para lograr la conservación de la biodiversidad. También menciona la Convención la necesidad de instrumentar tasas o multas en los casos que se constaten infracciones a la conservación de la biodiversidad.
La recaudación impositiva sustentada por el aporte comunitario, permite a los Estados efectuar y ejecutar políticas sociales que promuevan el bienestar y la salud de las personas en los ecosistemas. Por lo tanto, las personas o instituciones que realicen aportes "extraordinarios" para contribuir a la conservación podrían ser pasibles de tener reducciones en las cargas fiscales.
Para promover la conservación de las especies amenazadas, los programas de compensaciones e incentivos fiscales han demostrado ser herramientas efectivas; que pueden ser aplicadas para los propietarios de establecimientos que conserven y protegen venados. Este sistema mixto tiene la ventaja de que es más barato y efectivo que la expropiación y promovería la creación de sistemas de áreas protegidas privadas, aunque apoyadas y controladas por los Estados.
Otra manera de promover la investigación tanto en las poblaciones silvestres ("in situ") y en zoológicos ("ex situ"), sería la de brindar beneficios fiscales a las empresas que apoyen proyectos de investigación, soporten zoológicos o compren tierras para conservar los venados.
Otras políticas, dirigidas específicamente al sector privado turístico con el objetivo de promover el crecimiento y difusión del ecoturismo, consisten en brindar a las empresas ayuda y asistencia técnica para el diseño de "tours" y "programas especiales" en ambientes naturales con venados de campo.
Los altos índices de variabilidad genética encontrados, indican que nuestros venados de campo aún tienen el potencial de expandirse exitosamente si cuentan con el hábitat adecuado. Actualmente la especie, está protegida, al ser declarada Monumento Natural, aunque lamentablemente no ha sido reglamentado la protección del hábitat que ocupa.
Para promover el incremento y la expansión de la especie, es imprescindible contar con mayores espacios adecuados. Estos espacios podrían obtenerse como ya argumentamos con un programa de exoneraciones fiscales y compensaciones que beneficien a los propietarios de los establecimientos que albergan nuestros últimos venados posibilitando alcanzar los niveles de abundancia que tenían hace dos centurias.
* Susana González es Docente de la Facultad de Ciencias e investigadora de la División Citogenética del Instituto Clemente Estable.
Publicado en Posdata el 3 de julio de 1998